Crónica de Stripkill

CRÓNICA DE STRIPKILL. LOS DETALLES DE LA INCOHERENCIA. | Por Rocío Sánchez.

Ingreso a la sala donde en pocas horas comenzará la magia del delirio. Subo a la escalera ruidosa que no promete demasiada estabilidad y repito “¿Ahí está bien? Lo tendría que abrir más para que dé luz general, ¿no?”.
Frente a mi se ubica una actriz que posa frente a unos tachos de colores. Tiene una panza tan grande como la pantalla embarazada que se encuentra al final del escenario. No se sabe si su barriga es por los canelones que acompañó junto con una cerveza o porque lleva una poderosa criatura intergaláctica. De lo que sí se tiene certezas es de que en la otra barriga, la blanca que se encuentra pegada a la pantalla, se proyectarán planetas de los que nos encontramos a años luz de distancia y que dará un apoyo especial al noticiero intergaláctico del 3065.
El director tiene bien definido qué es lo que quiere que esas luces digan. Entre tantas certezas no hay opción a consulta. Están todos muy seguros de lo que quieren provocar en el espectador. Saben bien lo que quieren mostrar. Termino con los calurosos tachos que irradian luz y desciendo de la metálica escalera.
Las horas pasan rápido y la producción de las actrices lleva su tiempo. El olor a fijador invade todos los rincones de la sala. La pelucas deben estar bien peinadas, las actrices también. Detrás del escenario, en el camarín, se abre un papel: “Párpado y párpado móvil” dice la rubia con su panza llena de canelones acompañada del papel repleto de garabatos que explican, específicamente, como llenar su rostro de colores. La otra actriz, la morocha que tiene dos vestuarios y muchos “boludos que la agregaron a facebook”, maquilla rápidamente su rostro y ubica su peluca desprolija sobre su cabeza. Por suerte su peluca no necesita fijador.
Acomodo todo en su lugar para recibir al público y grito fuerte al grupo: “¡En 5 minutos abro la puerta!”. El camarín se cierra, las actrices concentran y repasan sus líneas.
Finalmente abro las puertas de la sala, el público se ubica en sus lugares y la rubia con la barriga llena de cerveza, canelones y la criatura intergaláctica que se encuentran en su interior sufren el encierro del cierre ajustado de su traje de Sailor Moon, mientras la morocha espera el pie para ingresar a la sala. Las luces de sala disminuyen su intensidad y comienza la historia de dos hermanas separadas al nacer.

Síntesis de la obra:
Tiffany, una exitosa conductora de televisión intergaláctica que brilla en el horario central del noticiero espacial, oculta un pasado misterioso.
Su hermana gemela, Nery Mucci, no corre con la misma suerte. Abandonada en el orfanato, se gana la vida haciendo striptease en las ferias.
Hoy después de muchos años, vuelve en busca de venganza.
STRIPKILL es una comedia de sorpresas, en la que el espectador se verá envuelto en una serie de situaciones delirantes.

Ficha técnica:
Una producción de ENJAMBRE P | Dirección: Felipe Haidar | Actúan: Mayra Sánchez y Ludmila Bauk .